Calefactores electricos

No hay motivo para prescindir del confort de una habitación bien caldeada cuando bajan las temperaturas. Los calefactores eléctricos son una excelente opción pues permiten mantener una ambientación cálida solo en los espacios que estemos ocupando, permitiendo un mejor control del consumo.

Por sus características, los calefactores eléctricos son ideales para estancias de dimensiones reducidas, como el baño o la cocina. También permiten reforzar la calefacción, como complementos de otros sistemas, en aquellas áreas que así lo necesiten. Otra de sus ventajas es que alcanzan la temperatura deseada muy rápidamente.

A continuación vamos a entrar en el detalle de estos calefactores, explicando sus diferentes tipos y brindando toda la información que puedas necesitar para elegir el equipo y sistema de calefacción eléctrica que más te conviene.

Contenidos de la página

  1. Conociendo el mundo de los calefactores
  2. Tipos de calefactores eléctricos
  3. Un calefactor para cada lugar – ¿Cual elegir?

Conociendo el mundo de los calefactores

Existen muchas razones que justifican la elección de un calefactor eléctrico como sistema de climatización, tanto en viviendas como en locales comerciales u oficinas. Una de sus ventajas es que no requieren instalación, pues para ponerlos en funcionamiento basta con conectarlos a la toma de corriente y ya podremos disfrutar de un ambiente confortable. Además de comodidad esto supone un gran ahorro, pues no habrá que asumir los costes de obras.

Por otra parte, su precio es muy accesible y la mayoría de los equipos son portátiles, por lo que sin problema podemos llevarlo de la sala a la habitación o a cualquier lugar de la casa que necesitemos calefactar.

Con estos equipos no tendrás que preocuparte por su mantenimiento o por el suministro de carburante. Esto se debe a que producen calor de forma limpia, por tanto tampoco liberan humos o emisiones tóxicas al ambiente. Son, además, muy seguros, pues con ellos no hay riesgo de filtraciones de combustible, liberación de gases o explosión.

Todas estas características hacen de los calefactores eléctricos una forma eficiente de climatizar cualquier espacio, aunque suelen utilizarse mayormente en áreas de pequeñas dimensiones o donde se requiera una fuente alterna de calor. Esto está directamente relacionado con la potencia del equipo en cuestión.

Determinar cuál es la potencia del calefactor eléctrico que necesitas pasa por considerar varios aspectos. No solo tendrás que tener en cuenta el tamaño de la estancia, sino también la calidad de su aislamiento, la orientación de la construcción, los materiales y la zona geográfica donde te encuentres.

En términos generales, se suele recomendar una potencia equivalente a 80-100w por metro cuadrado. Es decir, si necesitas calefactar un baño de unos 10 m2, necesitarás al menos 800w de potencia si la sala tiene buen aislamiento, o unos 1200w si este es deficiente.

A todas las ventajas enumeradas habría que añadir una última, pero no por ello menos importante. Los calefactores eléctricos emiten calor de manera inmediata, pues tan pronto lo conectas a la red comienza a funcionar, y tienen la capacidad de difundir el calor rápidamente gracias a su sistema de ventiladores internos.

Tipos de calefactores eléctricos

Hay diferentes tipos de calefactores eléctricos, que pueden clasificarse según la forma de transmisión de calor. Así, podemos encontrar calefactores eléctricos por convección (natural o asistida), que son los más comunes, pero también hay sistemas de calefacción por conducción y radiación.

Para explicarlo de manera sencilla, digamos que la convección consiste en la transferencia de calor por el calentamiento de aire, mientras que en la conducción el calentamiento se efectúa mediante el contacto físico, y en la radiación se produce a través de ondas electromagnéticas. Hoy nos enfocaremos en los calefactores eléctricos por convección.

Estos sistemas cuentan con una resistencia eléctrica que calienta el aire que entra en contacto con ella. Y, como es sabido, los líquidos y gases pierden densidad al calentarse y por ello se elevan. El espacio vacío que ha dejado el aire caliente es ocupado por el aire frío, generándose una corriente convectiva, producto de la circulación continua de aire. De esta manera, los calentadores eléctricos por convección transmiten calor al ambiente y no directamente a las personas u objetos. El proceso descrito corresponde a la convección natural o convencional.

En el caso de la convección asistida, el funcionamiento es prácticamente igual, solo que el sistema tiene un ventilador en su interior, que impulsa el aire, facilitando una distribución más rápida y uniforme del calor.

Hay calefactores eléctricos de convección que utilizan aceite en lugar de aire, pues el fluido también se eleva con el calor. Es importante acotar que no es necesario cambiarlo, pues no hay desperdicio de combustible, sino que recircula continuamente.

Asimismo, hay modelos de calefactores eléctricos cuya resistencia es de cuarzo, fibras de carbono o cerámica, materiales que potencian la generación de calor y reducen el consumo de energía.

Los calefactores eléctricos cerámicos tienen además la ventaja de que resecan menos el ambiente, pues necesitan menos oxígeno para emitir calor. Y son muy duraderos.

Con respecto a la forma de uso, seguro te alegrará saber que además de los calefactores eléctricos portátiles hay unidades fijas que puedes colocar en la pared, el suelo, los zócalos o dondequiera que los necesites, pues es muy amplia la gama de modelos y alternativas.

Incluso, hay calefactores eléctricos industriales, de gran potencia, que disponen de un control termostático que autoregula la generación de calor, en función de la temperatura del aire de retorno. Estos equipos son ideales naves industriales, oficinas, almacenes, salas de reuniones y cualquier otro espacio con exigentes demandas de calefacción.

Un calefactor para cada lugar – ¿Cuál elegir?

Cada tipo de calefactor tiene sus ventajas y desventajas, y difícilmente un solo equipo sea el ideal para todas las áreas de la casa. Por ejemplo, si hablamos de los baños debemos tomar en consideración ciertas características particulares de esta zona y de su uso. Así, sabemos que cualquier equipo eléctrico debe colocarse lejos de la bañera o ducha, para evitar salpicaduras y accidentes. La distancia aconsejada es de al menos un metro, por lo que puede resultar complicado utilizar un calentador eléctrico portátil en un baño pequeño. Además, tendríamos que tener siempre la precaución de encenderlo y apagarlo con las manos bien secas y usando un calzado apropiado. Es por ello que en los baños se suelen colocar calefactores fijos.

Asimismo, por las limitaciones de espacio que suelen tener estas áreas, los calefactores de baño de pared cuentan con la preferencia de los consumidores, Son seguros, pues al estar cerca del techo no correremos el riesgo de que se mojen  o se filtre agua en su interior que pueda averiarlos.

Con respecto a la potencia, lo ideal es elegir un calefactor eléctrico con regulador que permita ajustarla de acuerdo a las necesidades de cada momento. Algunos equipos permiten variar ente 600W y 1200W, potencia más que suficiente para calentar el área promedio de un baño, aun en los días más fríos. Recuerda que a mayor potencia, mayor será el consumo eléctrico, pero a cambio, el equipo también será más rápido en calentar el ambiente y alcanzará temperaturas más altas.

Justamente estas características son las que hacen resaltar a los calefactores eléctricos cerámicos. Estos dispositivos suelen contar con un sistema de seguridad anti incendios, que incluye un sistema de desconexión automática en caso de caídas.

Es importante que tanto en el baño como en la cocina elijas un equipo adecuado para operar en ambientes húmedos, por lo que al menos deberá contar con una certificación IP24.

Al momento de seleccionar un calefactor eléctrico no puedes pasar por alto las condiciones climáticas del lugar donde te encuentres. En sitios muy fríos conviene que elijas equipos de potencia elevada y que incorporen utilidades como la función anti-hielo. Igualmente tendrás que considerar la altura de los techos, el nivel de aislamiento y los materiales constructivos, pues ciertas terminaciones como el vidrio tienen la capacidad de incrementar la sensación de calor en el interior de las habitaciones, ya que permiten el paso de los rayos de sol y crean una suerte de efecto invernadero.

Si tienes dudas con respecto a la potencia del calefactor eléctrico que necesitas, puedes partir de unas nociones generales, según las cuales, para estancias de menos de veinte metros cuadrados, requerirás una potencia de aproximadamente 1500w. Para habitaciones de alrededor de treinta metros cuadrados necesitarás un calefactor de unos 3000w, y para espacios de cuarenta metros cuadrados o más, necesitarás al menos unos 4000w. Pero, como hemos advertido, estos datos son orientativos, pues deberás tener en cuenta los factores que hemos mencionado previamente.